El Colegio de las Vizcaínas: una escuela del siglo XVIII


¡Qué día! Cuando hoy por la mañana salí, jamás pensé en encontrarme con una historia como la del Colegio de las Vizcaínas; redescubrí un edificio que en los últimos años es más conocido por los eventos sociales que se realizan ahí que por lo que representa, y creéme es mucho lo que tiene que contar: una de las escuelas más antiguas de la Ciudad de México que alberga un museo y además un archivo histórico de varios siglos.


El Colegio de las Vizcaínas fue fundado en el siglo XVIII por vascos novohispanos, que al conocer la necesidad que tenían, tanto niñas huérfanas como viudas desamparadas, decidieron darle forma a este proyecto, para que funcionara como escuela y diera techo a quienes se encontraban sin hogar.

Francisco de Echeveste, Manuel de Aldaco y Ambrosio de Meave fueron quienes al llegar a la Ciudad de México tomaron la decisión de construirlo, sin imaginar siquiera que varios siglos después su legado seguiría vivo y conservaría parte de la historia de la capital.

Si ver el Colegio por fuera es impresionante, adentrarse en sus patios, andar por sus pasillos es otra cosa; esto sin contar que dentro se encuentra una colección de arte integrada por pinturas al óleo de pintores virreinales como Miguel Cabrera, José de Ibarra, Cristóbal de Villalpando, Pedro Pardo o Juan Correa.



Además cuenta con esculturas, tallas de madera, una colección de increíbles bordados antiguos hechos por alumnas de la institución. ¿Qué tienen de especial? Que fueron elaborados con cabellos en lugar de hilos, son tan fascinantes que en su época ganaron premios internacionales.

Cuando pensaba que la colección terminaba ahí, entramos a una nueva sala en la que están expuestos instrumentos musicales, objetos religiosos y litúrgicos, piezas de farmacia o muebles de diversas épocas. ¿Te imaginas todo lo que se puede reunir con el paso de tantos años? Exacto, hay un poco de todo, lo tienes que ver para creerlo; y eso que sólo está en exhibición una pequeña parte, la que han podido restaurar. ¡Aún falta muchísimo por encontrar!




Cuenta la guía que el proceso para poder exhibir todo será largo: son pocas personas trabajando en la restauración de las piezas y requieren de la ayuda económica que les llega a través de donativos. Una de las formas que encontraron para obtener un ingreso extra son precisamente las visitas guiadas (miércoles en la mañana) que les permiten seguir con el proyecto; sin embargo, les es muy complicado ofrecer los recorridos más días. ¡Es una pena! Más gente debería tener oportunidad de visitar el Colegio y la colección.

Para cerrar con broche de oro la visita, tuve oportunidad de entrar a la capilla, ¡es impresionante! A pesar de no ser muy grande, está llena de arte en cada pared, de objetos que hablan de la historia del lugar y de las distintas épocas a las que ha sobrevivido. Hay que detenerse a observar sus distintos retablos: el mayor dedicado a San Ignacio de Loyola; y los cuatro laterales consagrados a Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora de Loreto, Nuestra Señora de Aránzazu, y a Nuestra Señora de Guadalupe.




Las Vizcaínas también conserva un archivo histórico de tres siglos que contiene patrimonio documental y bibliográfico de origen colonial de distintas instituciones al que la UNESCO decidió otorgarle la denominación de “Memoria del Mundo de México” en 2007. Este archivo está separado de la visita guiada al interior del colegio, pero se puede conocer los martes y jueves por la mañana.

El recorrido terminó y debo confesar que me fui con la sensación de que me faltó mucho más por descubrir dentro de esos patios y edificios. Ya volveré.

Por hoy es todo. 
Te escribo pronto. 
Saludos. 

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