Una historia de exilio y persecución: Museo Casa de León Trotsky

Cuando León Trotsky comenzó su carrera política en la Unión Soviética, jamás pensó que terminaría sus días en una casa del barrio de Coyoacán en la Ciudad de México después de un largo camino de exilio y persecución a manos de Josef Stalin con quien estaba enfrentado política e ideológicamente. El lugar que habitó en la calle de Viena fue testigo de dos atentados, el segundo letal. Hoy la propiedad está convertida en el Museo Casa de León Trotsky, la visitamos y aquí te contamos qué encontramos.




El recinto que actualmente tiene su entrada por la avenida Río Churubusco 410, nos permite descubrir la vida de Lev Davídovich Bronstein, mejor conocido como León Trotsky; una historia realmente fascinante que bien podría formar parte de una novela.

¿Cómo es que León Trotsky termina en la Ciudad de México? Tras la revolución bolchevique de octubre, termina enfrentado con Stalin quien primero lo deporta a Kazajistán y finalmente lo expulsa de la Unión Soviética en 1929. Al salir del país llega a Turquía, posteriormente se traslada a Francia en julio de 1933; y para 1935, Noruega le ofrece asilo y permanece ahí hasta que es denunciado por comunistas y fascistas noruegos quienes provocan que las autoridades del país lo mantengan en arresto domiciliario.

Diego Rivera y Frida Kahlo conocían a Trotsky, por lo que realizan las gestiones con el Presidente de México, Lázaro Cárdenas, para que le brinde asilo en el país; éste accede y en noviembre de 1936 llega al puerto de Tampico y de ahí se traslada a la Ciudad de México, viviendo primero en la Casa Azul de Frida y Diego, en donde se quedó hasta 1939, año en el que se cambia a la calle de Viena, propiedad hoy convertida en museo.

Casa de los Guardias
Es precisamente el Museo Casa de León Trotsky el lugar que nos permite conocer mejor toda esta historia. El sitio cuenta con dos construcciones, la primera es la Casa de los Guardias en donde se cuenta a través de fotografías la historia de Trotsky antes de su llegada a México, parte de su vida familiar, y se puede encontrar en exhibición una de las pruebas del exceso al que llegó Stalin por desaparecerlo: una fotografía en la que está éste dando un discurso y donde se distingue a León Trotsky a su lado, pero que en la imagen original de aquel tiempo éste último es borrado.

La segunda construcción es la que funcionaba como la casa del político y escritor en donde se puede apreciar gran parte del mobiliario original, recorrer sus habitaciones y conocer las modificaciones que se le fueron haciendo a causa de los atentados que se vivieron ahí.

Casa de León Trotsky

Ejemplo de lo anterior es la puerta del cuarto del nieto de Trotsky que daba al jardín; reducida después del primer atentado al ser el lugar por el que entró el comando de 20 hombres liderado por Leopoldo Arenal, y del que formaba parte el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros y Robert Sheldon Hart; este último guardaespaldas de Trotsky quien lo traicionó.
En aquel primer atentado realizado en mayo de 1940, el comando entró por la habitación del nieto de León Trotsky y comenzaron a rafaguear. En el cuarto del político soviético, se encontraban él y su esposa Natalia Sedova; cuando Siqueiros dirigió sus disparos hacia aquí, ellos lograron resguardarse. Las marcas de aquel ataque se conservan en las paredes de esta habitación hasta la actualidad.
De esta embestida, milagrosamente lograron salir ilesos prácticamente todos los habitantes de la casa; menos el nieto de Trotsky quien fue alcanzado por una bala en el pie sin mayores consecuencias.



Al recorrer las habitaciones de la casa se pueden notar otras modificaciones que recibió la construcción después de aquel día de mayo: transformación de ventanas y puertas, o los accesos que comunicaban un cuarto y otro. Incluso en el exterior también se cambiaron algunas cosas; la puerta que daba a la calle de Viena fue clausurada y en las esquinas del terreno fueron construidas torres de vigilancia.

Con el paso de los meses, todas las precauciones tomadas y las modificaciones hechas sirvieron de muy poco ya que el asesino de León Trotsky se fue infiltrando en su vida tiempo antes hasta ganarse su confianza. El nombre de este personaje es Ramón Mercader quien haciéndose pasar por otra persona, se gana, primero, la voluntad de Silvia Ageloff -secretaria de Trotsky- manteniendo con ella un noviazgo formal; y posteriormente logra llegar hasta el político soviético disfrazado de escritor y simpatizante.

El 20 de agosto de 1940 Ramón Mercader llega a la casa solicitando ver a Trotsky para que le revise un nuevo artículo; mientras éste lee el escrito, Mercader aprovecha para sacar de su abrigo un piolet y se lo clava fuertemente en la cabeza. El grito provocado por aquel golpe es escuchado en toda la casa por lo que los guardias llegan rápidamente mientras León Trotsky logra escapar y acercarse a su esposa, diciéndole el nombre de su atacante.

Este fue el último momento que en vida pasaría Trotsky en la casa de Coyoacán; después del atentado fue trasladado a la Cruz Verde donde fallecería al día siguiente. Actualmente, al centro del jardín, se encuentra una lápida que guarda sus cenizas y las de su esposa que falleció años después.


En el patio se encuentran otros detalles que vale la pena descubrir: observar las torres que la resguardan, la puerta clausurada, el lugar donde criaba Trotsky a sus animales, o las plantas que recolectó a través de sus recorridos por México y que sembró ahí.

Así fue como se tejió la relación de León Trotsky con México, y en particular, con el barrio de Coyoacán. Hoy su antigua casa convertida en museo es una parada que bien vale la pena hacer para entender mejor esta asombrosa historia de persecución política e ideológica surgida en la Unión Soviética.

¿Qué dices? ¿Te animas a visitarla? Cuéntanos.

Saludos.



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